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Gowex te explica qué NO hacer en política comunicacional

 Gowex te explica qué no hacer en política comunicacional

El reciente affaire Gowex ha destapado los errores de auditoría de las autoridades bursátiles, que han resultado en una estafa monumental, y que además se ha extendido durante diez años de manera continuada. Una actuación lamentable que ha supuesto serios perjuicios económicos para muchos pequeños accionistas, y un severo golpe a la Marca España. Pero no hablaremos aquí de esto. Lo que nos interesa ahora es aprender de cómo la empresa gestionó su política comunicacional, que fue rematadamente mal. Y esto es así por varias razones:

  • La primera es la improvisación. Se actuó siempre por detrás de otros: del informe de Gotham, de los medios de comunicación, y de lo que se decía en redes sociales. Obviamente, si tus cuentas no están claras y estás expuesto a tanta atención por parte de inversores, al menos deberías tener un plan B por si alguien pone el dedo en la llaga. Y en Gowex ni habían pensado en esto. Con esto no queremos decir que un plan de comunicación sirva para ocultar delitos (nada más lejos de nuestra intención). Nuestra intención es señalar una lección: todos debemos detectar los riesgos reputacionales para nuestra empresa por adelantado, y prepararnos para ello.
  • No sólo se hace mal, además se hace tarde. La reacción de la empresa (y esto está muy relacionado con lo anterior) fue muy lenta. En estos casos, la rapidez en detectar las críticas, y en responder a ellas, es fundamental para una buena política comunicacional.
  • Falta de transparencia. En el caso de Gowex no hace falta incidir en este punto, pues esta falta de transparencia ha sido incluso criminal. Pero su política comunicacional no hizo más que aumentar las sospechas sobre ella, sin aportar argumentos en contra de peso. Sólo malas explicaciones a las preguntas que se hacían en prensa y redes sociales. Si alguien te apunta con el dedo, tienes que explicarte rápido, bien, y sin miedo a las preguntas. Y este, obviamente, no ha sido el caso.
  • No se emplean las redes sociales para comunicar. Obviamente, si no tenemos un plan de crisis, ni sabemos reaccionar rápido, ni queremos ni sabemos comunicar, en redes sociales no haremos más que meter la pata con cuatro tuits más bien poco explicativos, que remiten a un enlace sin las explicaciones convenientes. Hoy en día, las redes sociales son uno de los canales de comunicación más inmediatos y efectivos, y hay que usarlas (de manera profesional) sí o sí. 

  • No había un portavoz. Cuándo todo el mundo miraba a Jenaro García, CEO de Gowex, este en su Twitter comunicaba que se iba a correr, para acto seguido, unos días después, decirnos que había confesado su delito. No hace falta ser un experto en política comunicacional para saber que así no se hacen las cosas en medio de una crisis de este calibre. En toda empresa tiene que haber un portavoz formado e informado. Es fundamental para comunicar correctamente a la prensa. 

Errores de política comunicacional de Jenaro García

En resumen, lo que nos enseña el Caso Gowex, además de a no mentir ni cometer delitos económicos, es a prepararnos bien en lo que a política comunicacional se refiere. Cuando llega la marea, lo mejor es tener el bote bien aparejado, para evitar hundirnos. Y en crisis de calibre como esta, el tener un plan “por si acaso”, llevado por profesionales, puede ser la diferencia entre la zozobra, o una navegación segura a través de la tormenta.