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La importancia de una buena comunicación corporativa en tres puntos clave.

 

 

Hoy en día el mayor esfuerzo, o uno de los mayores, de los departamentos de marketing y comunicación se centra en lograr y mantener una buena imagen corporativa. Esto es, lograr que la percepción que clientes y futuros clientes tengan de la marca sea lo más positiva posible, asociada además a valores. Y esto es fundamental, por tres razones:

  1. En primer lugar, una buena imagen corporativa ayuda a conseguir un mejor posicionamiento en el mercado, lo cual es una de las funciones básicas del marketing y la comunicación. Si conseguimos una imagen de marca claramente reconocible, y asociada a valores apreciados por los consumidores, estos podrán reconocerla y recordarla con más facilidad, distinguiéndola del resto de la competencia.
  2. En consecuencia, una buena imagen corporativa aporta mayor valor a nuestra marca, o marcas, ya que cuenta con un capital “simbólico” muy interesante. Si esta imagen  está además bien definida, le otorgará coherencia a todo el trabajo de comunicación de marca, lo cual es siempre algo muy positivo, ya que ahorra esfuerzos y maximiza el retorno de las acciones que realicemos en este campo.
  3. En tercer lugar, una buena imagen corporativa es muy útil para motivar a los empleados, ya que estos se sentirán representados por ella, incluidos en un equipo con las ideas claras. Además, lo proveedores también estarán más dispuestos a confiar en empresas con una imagen clara y transparente, que siempre aporta más confianza.

Desarrollando una buena imagen corporativa

El desarrollo de una imagen corporativa adecuada es un proceso complejo que requiere la participación de toda la empresa. Debe responder a un plan bien estructurado, en el que explicitemos claramente cuál es nuestro objetivo como compañía: qué tipo de imagen corporativa queremos construir, y qué tipo de valores y emociones queremos asociar a ella (confianza, tranquilidad, credibilidad, buen hacer, respeto, por poner algunos ejemplos). Alrededor de este objetivo deben articularse el resto de acciones de la compañía, como el packaging, la mercadotecnia, la comunicación, e incluso la gestión de los recursos humanos. Homogeneizar estas acciones es la mejor manera de conseguir esa imagen deseada.

Además, no debemos olvidar que hoy en día la imagen corporativa es un fenómeno de ida y vuelta. Con la irrupción de las redes sociales y la web 2.0 los consumidores son ya actores fundamentales en la construcción de esta imagen, por lo que debemos cuidar al máximo la conversación y relación con ellos. Por eso, sin duda un servicio de atención al cliente de primera debe ser algo obligatorio, junto con una política comunicacional específicamente diseñada para abordar esta cuestión.

¿Complejo, verdad? Sin duda, conseguir que nuestra empresa disfrute de una imagen positiva, asociada a valores que refuercen nuestra posición en el mercado, y mantener y mejorar este posicionamiento, no son tareas sencillas o que puedan realizarse en el corto plazo. Por eso debemos tomarnos muy en serio este trabajo, y realizar una inversión adecuada para conseguirlo. Y siempre es siempre mejor dejarlo en manos de profesionales.