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Consejos prácticos para orientar una estrategia de contenidos al SEO.

 

 

En entradas anteriores del blog os hemos explicado nuestra perspectiva acerca del uso de contenidos en Internet: su papel fundamental en el posicionamiento, la importancia de gestionar adecuadamente contenidos e imágenes, y cómo desarrollar una estrategia de medición de nuestra estrategia de contenidos. En esta nueva entrada queremos daros algunas pinceladas adicionales sobre como engarzar todo este trabajo para optimizar nuestra posición en los resultados de búsqueda de los buscadores, lo que normalmente se conoce como SEO. Un aspecto fundamental, que debe estar entre las prioridades de cualquier proyecto de comunicación digital.

Para esta tarea, debemos tener en cuenta qué factores son fundamentales para el SEO. En este punto, la pirámide que emplean los profesionales de este sector es una referencia ineludible, con sus escalones o aspectos básicos de trabajo:

1.    Optimizar adecuadamente la web para buscadores (los llamados factores internos).

2.    La búsqueda y optimización de términos clave (por los que queremos que nos encuentren en los buscadores nuestros potenciales seguidores, lectores y/o clientes).

3.    El link building, u obtención de enlaces entrantes (también denominados factores externos)

4.    Y las redes sociales y la viralización del contenido.

De todas estos aspectos, el primero es algo exclusivamente técnico que poco tiene que ver con los contenidos que publicaremos, y sí más con lo que haga nuestro desarrollador web (aunque el tema de la estructura de enlaces es importante). Por eso, la dejaremos de lado en este caso. El resto de escalones de la pirámide sí que pueden, y deben, estar integrados con nuestra estrategia de contenidos y comunicación digital, y de varias maneras, que detallamos a continuación.

La selección de palabras y frases clave es fundamental para que nuestro contenido aparezca en las páginas de resultados de Google (denominadas SERP) cuándo se realizan determinadas búsquedas. Por ejemplo, si escribimos, como es este caso, sobre comunicación digital, nos gustaría que nuestro contenido apareciese en los primeros lugares cuándo alguien realice una búsqueda relacionada con el tema.

Para conseguirlo, debemos crear una matriz de términos clave por los que queremos que nos encuentren en los buscadores web. Esta matriz debe ser homogénea con nuestro contenido. Por ejemplo, debemos seleccionar en nuestro caso palabras y frases relacionadas con la comunicación digital. Si usamos palabras sólo porque se buscan mucho, pero que no tienen nada que ver con lo que escribimos, al final los propios usuarios se darán cuenta, y será contraproducente para nuestra estrategia, que es conseguir relevancia (¿y cómo hacerlo si engañamos a nuestra posible audiencia con las búsquedas online?).

Una vez seleccionados los términos y elaborada la primera matriz, hay que seleccionar aquellos que ofrecen mejores oportunidades para posicionarse bien. Es muy fácil. En primer lugar buscamos cuántas búsquedas tiene cada término en Internet, usando herramientas como el buscador de términos clave de Google Adwords, o el de SEMRush, entre otros. Estas búsquedas las dividimos entre el número total de resultados que aparecen en el buscador de Google (que nos aparece por defecto), y lo multiplicamos por 100 (o por 1000, es simplemente una ponderación). El resultado es un índice que nos indica el grado de competencia y de oportunidad que tenemos para posicionar un término en concreto (aunque hay varias formas de calcular varios índices relacionados con las búsquedas online, más sofisticadas). Así podremos orientarnos sobre qué términos son los más atractivos para nuestra estrategia, y cuáles no. De igual manera, podremos añadir otros nuevos si lo consideramos interesante, usando para ello herramientas como Google Trends, o las sugerencias de Google Adwords, SEMRush, o el propio navegador de Google. Un informe sobre las búsquedas que los usuarios realizan en esta web también nos puede informar sobre cuáles son los términos más “demandados”. 

Una vez completada nuestra matriz de términos más interesantes y con mejores oportunidades de posicionamiento, podemos comenzar a organizarlos por temáticas, en un esquema. Este servirá para construir los títulos y anchor text de nuestros artículos, y para insertar las palabras clave en los mismos (en una densidad óptima de entre el 2% y el 3%). De esta manera, iremos empleando los términos clave por los que queremos que nos encuentren de la manera que al buscador de Google más le interesan, enlazándolo con las temáticas que estamos tratando. No es algo especialmente complicado, pero sí trabajoso.

Pero ojo, esto es sólo una pequeña parte de una estrategia de comunicación digital.  La clave del posicionamiento en buscadores son los enlaces entrantes, que significa que otros internautas comparten nuestro contenido. Y, para eso, este tiene que ser de primerísima calidad, una boya dónde asirse en un mar de contenidos, como ya hemos explicado. De hecho, hay casos de páginas estupendamente posicionadas en una temática que no se preocupan demasiado de seleccionar los términos clave más idóneos. De manera natural, su contenido ampliamente difundido y compartido obtiene un gran posicionamiento, y los términos de búsqueda que más visitas les aportan a través de buscadores son aquellos que surgen naturalmente de la interacción entre este contenido y las búsquedas en Google de sus lectores. Esto es algo que hay que tener muy presente, de hecho Google recomienda cada vez más centrarse más en la calidad del contenido, y menos en buscar el término clave “mágico”. Aunque no hay que olvidarse de ellos, y realizar siempre un seguimiento para saber por cuáles nos encuentran, y adaptarse a los resultados según nuestras necesidades.

En este sentido, una vez obtenido el contenido de calidad con los términos adecuados en títulos, anchor text, párrafos e imágenes (sí, también afectan al SEO), lo que queda es difundirlo a tope, para que llegue a la gente y esta tenga la oportunidad de compartirlo. Esta última parte es la más importante, y requiere de la mayor parte de esfuerzos en una estrategia de comunicación digital. Seguramente, aquí es dónde está la diferencia entre un posicionamiento exitoso, y otro que, independientemente del apartado técnico, no consigue los resultados deseados.

En resumen, en nuestra comunicación digital debemos centrarnos en el contenido, contenido y más contenido. Pero para facilitar el posicionamiento en buscadores, y que nuestros potenciales lectores nos encuentren más fácilmente, no hay que olvidarse de engarzarlo adecuadamente con el SEO, cuidando los aspectos técnicos de la web al respecto, creando un buen esquema de términos clave relacionados, y usarlos adecuadamente. Un trabajo intenso, y con resultados a medio/largo plazo. Pero que sí está realizado con constancia y buen hacer, seguro que tendrá buenos resultados. ¡Manos a la obra!